Aguas termales de Nueva Bolivia, Mérida


Aguas termales de Nueva Bolivia, Mérida. Estribaciones del Norte de la Cordillera de los Andes

El Sur del Lago de Maracaibo, se encuentra enmarcado de Este a Oeste, por la Cordillera de Los Andes. Entre ésta y su gigantesco cuerpo de aguas, se encuentra la zona baja, una gran llanura, extremadamente fértil, llamada también la Depresión del Lago del Maracaibo. Cruza toda esta zona, en la misma orientación Este-Oeste, el ramal andino venezolano de la Carretera Panamericana. Cuyo empalme con una de las vías de acceso más utilizadas (la Avenida Intercomunal de la Costa Oriental del Lago) se realiza en el lugar de Agua Viva, perteneciente al Estado Trujillo de la República Bolivariana de Venezuela.

Para el viajero curioso y espectador de las bellezas naturales que comienzan a desplegarse a lo largo de este camino, que transcurre entre el piedemonte y la mencionada llanura, puede surgir un poco de confusión, pues la señalización sobre la vía, tan pronto le informa que se encuentra en el Estado Zulia, como en el Estado Trujillo, luego de nuevo en Trujillo, después en el Estado Mérida, y más adelante de nuevo en el Estado Zulia. Tal mezcolanza de administraciones y territorios, se debe a los cambios en la vida republicana, desde los mismos orígenes de nuestra nación, en una zona costera, sobre la cual afortunadamente se le asignó, tanto al Estado Mérida, como al Estado Trujillo algún puerto o muelle a orillas del Lago de Maracaibo.

Esto recalca que el lago no sólo es zuliano, sino también andino, y además, la integración prácticamente total de la cuenca del Lago de Maracaibo en la geografía de los Andes (por el Oeste y hacia el Norte le flanquea, de igual forma, la Sierra de Perijá, el último ramal de los Andes, que apunta hacia el Caribe, sin tocarlo).

Ya la existencia de la referencia geográfica de Agua Viva, nos habla de las fuentes naturales, que emergen en diferentes puntos, en esta región de la Tierra.

Agua Viva es una designación tradicional y antigua de los manantiales, en Venezuela.

Pasando los poblados gemelos de Caja Seca (Estado Zulia) y Nueva Bolivia (Estado Mérida), se encuentra un cruce hacia la izquierda o hacia el Sur: La vía que conduce al pueblo de Santa Apolonia. En promedio, a unos treinta minutos de este recorrido, en una carretera rodeada de exuberante verdor, y con perceptibles subidas sobre el nivel del mar, se alcanzan las aguas termales de Santa María, anexas y entrelazadas con el Río San Pedro.

Existe un bonito balneario en el lugar.

La confluencia no podría ser más afortunada y encantadora, así como las instalaciones del acogedor sitio.

Santa Apolonia Nueva Bolivia Mérida Venezuela

El aire puro refresca los pulmones, y la sola vista de las aguas cantarinas de la montaña, ya alegra el espíritu. Es un verdadero oasis para el citadino.

Por un solo pago al entrar (para la fecha de esta publicación, a saber, durante el mes de Julio del año 2014, 50 Bs. para los adultos y 30 para los niños), se puede disfrutar de un día completo en el lugar. Las áreas verdes internas, son bonitas y bien cuidadas, eso sin contar las externas, altas y empinadas montañas de selva húmeda, envueltas por momentos en la niebla, con un notable abundancia de especies de aves que se dejan ver en las cercanías.

El usuario tiene acceso a cómodos vestidores, innumerables salas de baño, restaurant y fuente de soda, donde comprar todos los alimentos que necesite durante su visita (si no los ha llevado).

Una piscina limpísima, bien mantenida cuyo contenido no solamente está en permanente circulación, sino en permanente renovación, le permiten al usuario encontrarse con su anhelada terapia de aguas termales. Tiene varios niveles de profundidad, sin que ninguno sea peligroso.

Instalaciones Aguas Termales

Lo realmente asombroso de estas aguas termales, es su elevada temperatura y caudal. Lamentablemente no hicimos una medición exacta de la temperatura, pero esta podría estar fácilmente por encima de los 45 grados centígrados, siendo necesaria la entrada gradual en la piscina para poderla tolerar adecuadamente. Tomando en cuenta que en el sitio es normal una temperatura por debajo de los 24 grados centígrados, el contraste se debe comprender.

Los efectos y beneficios de las inmersiones en este sitio, los habrá de evaluar cada quien, pero nos ha parecido que son absolutamente benéficos sobre la piel y el resto del organismo.

Detrás del hilo de agua calientísima que alimenta la piscina, corre el manantial caliente que no es utilizado, lo cual demuestra que el mismo podría alcanzar para muchas piscinas. Vimos en sus orillas un reptil de buen tamaño (un iguánido) que no suele ser común en sitios con temperaturas frías.

Alternativamente, pasa en el mismo sitio el río San Pedro. Como todo río andino es de aguas frías, no muy hondo, y absolutamente agradable bañarse en él. Precaución debe tenerse, como en todos los ríos de esta zona, cuando por las lluvias en las cabeceras se producen crecidas muy repentinas, y apenas empieza a llover, ubicarse en un punto seguro es lo más prudente. Nosotros visitamos el lugar más bien en una época de lluvias escasas.

Son increíbles las posibilidades terapéuticas de hidroterapia que podrían plantearse en este lugar, debido a la presencia tanto de aguas muy cálidas como de aguas frías, todas cargadísimas de componentes minerales, mas se sugiere que dichas terapias sean utilizadas por personas conocedoras del uso adecuado del shock térmico, y no se recomienda tomar baños seguidos y alternos entre estas dos temperaturas, sin saber lo que se está haciendo.

Otro aspecto notable es que las aguas no son sulfurosas, como comúnmente se presentan en Venezuela. Tampoco se notan ferruginosas ni muy carbonatadas. Al parecer, y por degustación directa que hicimos en el manantial de origen, estas muy bien podrían contener mucho Magnesio, y su sabor corresponde al de una solución de Sales de Epson. Más se impone la realización referencia de pruebas analíticas, para poder afirmarlo con propiedad.

Santa Apolonia Nueva Bolivia Mérida Venezuela

En un punto de afloramiento más bajo, donde las aguas calientes se mezclan con el río, si pudimos notar un ligero olor a ácido sulfhídrico (H2S), fácilmente identificable.

Este maravilloso lugar de aguas termales no es el único de la zona, y es un sitio absolutamente recomendado para visitar en Mérida, a hora y media o poco más por carretera desde la capital del estado, por la vía del Vigía, el cual se halla, según información que nos dieron en el mismo lugar, a unos seiscientos metros sobre el nivel del mar, y casi nunca se encuentra congestionado.

Muy cerca se encuentra la población de Santa Apolonia, acogedora, de ambiente muy agradable, que será una delicia para los visitantes.

Amables visitantes de Ejido Estado Mérida

Sinf Vethencourt
Sinf Vethencourt
23 de Julio del 2014